¡FUERA DE CLASE!

Poniendo una lavadora a mil revoluciones va a pensar hoy sobre esta práctica: ¡Fuera de clase!

Si sois profesores/as quizás alguna vez la habéis realizado y si no lo sois, seguro que la habéis vivido como alumnos/as. Es un recurso recurrente y uno de los recursos de muchos centros, una forma de castigar que seguimos practicando. Es útil (aunque no en todos los casos) y operativa. En esta entrada me gustaría reflexionar acerca de ella y en futuras entradas reflexionaré sobre otras alternativas.

Vamos a ponernos en una posible situación, por ejemplo:

Un alumno hace algo que no “debe”hacer, tiene un comportamiento que interrumpe el ritmo de la clase (p.e. tira un pedacito de goma a su compañero).

Seguramente el profesor/la profesora lo ignore, le diga algo, le llame la atención o intente varias cosas.

Seguimos imaginando…pongamos que esa llamada de atención del profe/a no sirve para que pare y el alumno continua tirando gomas a su compañero, haciendo lo que él quiere.

El profesor o profesora después de intentar  que este alumno no interrumpa de diferentes maneras dice: -“Sal de la clase, Fulanito”

En nuestra situación imaginaria este alumno no se resiste y con mala cara sale de la clase.

Ok, ya tenemos una situación hipotética. Pensemos primero en este alumno:

¿Cómo se siente este alumno cuando le expulsan del aula? ¿Cómo os sentiríais vosotr@s l@s lectores/as? Reflexionemos sobre el mensaje que da el profesor/a cuando decide que ya no formas parte del grupo y te dice que te vayas. ¡Sal!

Pensemos otra situación, el/la profesor/a en vez de ¡Sal de clase! dice, porque considera que el comportamiento del alumno es grave: ¡Fulanito ya vale! ¡Hasta aquí! ¡Ve a ver al director o a la directora!

Y ahora ¿qué está diciendo?

¿Está ese/a profesor/a diciendo yo no puedo hacer nada contigo, a ver si otra persona puede…?¿Está transmitiendo a ese alumno que es un caso perdido, un desastre? ¿Está diciendo no creo en tí? O simplemente está cumpliendo una de las normas del centro, infracción-expulsión.

Y el profesor/a:

¿Cómo se siente ese/a profesor/a ante esa situación? ¿Inseguro/a? ¿Tiene miedo de no poder controlar al alumno o a la clase? ¿Atacado/a?¿Furioso/a por no poder seguir con la clase? ¿Agobiado porque tiene una programación y unas fechas a cumplir? ¿Preocupado por el resto del grupo clase?

¡Cuántas preguntas!

Antes de dar alternativas (¡Fuera de clase!Parte II), vamos a seguir dándole a la lavadora. ¿Sabéis qué necesitamos todos y todas? Necesitamos que nos acepten, que nos reconozcan, que nos vean.

Los chavales y las chavalas necesitan lo mismo. ACEPTACIÓN y prueban los límites, los límites del profesorado (en este caso). Esos límites son imprescindibles. Buscan en los adultos sentirse seguros. Y en ocasiones lo hacen de esta manera. ¿Aceptas a mi persona sea cual sea mi comportamiento? ¿Yo valgo algo para tí, profe?

No olvidemos que tod@s necesitamos esa ACEPTACIÓN, EL AFECTO DEL GRUPO, SENTIRNOS COMPETENTES Y AUTÓNOMOS (sentir que controlamos parte de los acontecimientos). 

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